Nada más real que lo que estamos sufriendo en todo el mundo para hacer referencias a las emociones y a un posible estado de ansiedad:

  • Los Gobiernos han decretado el estado de alarma y nos tenemos que quedar en casa temporalmente.
  • Es una situación de incertidumbre y novedosa, por lo que necesitaremos un tiempo para asimilarla y adaptarnos, aprendiendo a vivir de otra manera.
  • Todo ello nos lleva a poder sentirnos asustados, agobiados, angustiados, fuera de control, deprimidos, …., ANSIOSOS.
Imagen que contiene interior, blanco, computadora, teclado

Descripción generada automáticamente

No te sientas culpable o débil por ello, sentirse así estos días es lo NORMAL … porque estábamos acostumbrados a una rutina que se ha visto alterada repentinamente:

  • Desaparecen nuestras rutinas de trabajo, deporte, rutinas con nuestros hijos, ocio con nuestros amig@s y familiares, …
  • No sabemos cuánto tiempo estaremos en casa.
  • No sabemos qué pasará con nuestros trabajos, con familiares, ….

En definitiva, nos sentimos vulnerables antes una situación que no podemos controlar, y el instinto del ser humano nos hace activar todos los mecanismos de alerta, esos mismos mecanismos que nos han hecho sobrevivir desde el inicio de la especie a infinidad de peligros y situaciones.

No voy a vender optimismo barato, porque la psicología no va de eso. Pero, dentro de las dificultades de la situación que nos toca vivir, se nos presenta también una ventana de OPORTUNIDAD para mejorar en aspectos mentales que luego nos harán un poco o mucho mejores:

  • Esto nos está haciendo a muchos conocer emociones que tal vez no conocíamos o no habíamos sentido. Lo primero para saber gestionar las emociones, es conocerlas y entenderlas.
  • Estar en casa y con algo más de tiempo, podemos aprender herramientas para gestionar estas emociones, para cuando volvamos a la normalidad y nos enfrentemos a una situación que nos haga sentir igual o similar, en el trabajo, en la vida o en el deporte, estaremos más entrenados para superarla.
  • Sin duda, otra oportunidad que nos está brindando todo esto es la de Sorprendernos a nosotros mismos, darnos cuenta de nuestra capacidad de adaptación, creativa y de reinvención, somos mucho más fuertes de lo que creemos.
  • Y la última, pero para mi la más importante: el hecho de que esta situación no distinga a nadie, desde a las personas y países más famosos o ricos del planeta a los más humildes, está sirviendo para que muchos, sientan estas emociones por primera vez, y se sientan igual de vulnerables ante la sensación de descontrol o incertidumbre. Sin duda, una lección de vida que servirá a muchos de aprendizaje para cuando salgamos de esta, que vamos a salir, cambiando la forma en la que antes mirábamos a otros, y a partir de ahora entender a esos otros cuando nos digan sentirse de una manera determinada que hasta ahora tal vez “menospreciábamos”. Si gana la empatía, sin duda, ganará la sociedad entera.

No siempre se puede estar feliz y contento. La psicología no va de decir a la gente que si no es feliz es porque no quiere, sino de proporcionar herramientas para ayudarnos en la forma en la que nos enfrentamos a esas emociones o pensamientos. Solemos ningunear las emociones y sentimientos de nuestros amigos, familias o hijos con frases del tipo “no llores no es para tanto”, “venga, yo también pasé por eso y…”, “anímate”, etc. Estas frases generan, que la mayoría dice con la mejor de las intenciones, no harán sino generar más frustración, y/o más sentido de culpa a la persona que está sintiendo esas emociones. Y en el caso de los niños, les haremos confundir sus emociones, haciéndoles creer que, expresar tristeza o miedo en un momento dado no está bien, generando rechazo a compartir sus sentimientos, y así estarán menos preparados para gestionarlas cuando crezcan y se enfrenten a la realidad. En lugar de eso, probemos simplemente a empatizar un poco, manifestándoles que es normal sentirse así ante una situación u otra, participándoles, sin comparar ni dramatizar, pero con sinceridad y acorde a su edad, que nosotros también sentimos esa emoción (miedo, rabia, tristeza, … o la que sea), y a partir de ahí, intentemos poner el foco en realizar cualquier otra actividad o tarea que le haga sentir mejor.

¿Conocemos nuestras EMOCIONES? Ya hablé en este blog, en una entrada anterior, sobre las emociones, pero refresquemos un poco:

Existen 5 emociones básicas. Aunque realmente hay muchas más que estas 5, como por ejemplo el aburrimiento, la impotencia, la nostalgia, la calma, la sorpresa, la diversión, etc.

Imagen que contiene juguete, interior, muñeca, pequeño

Descripción generada automáticamente

No existen emociones buenas y emociones malas, todas tienen su función y nos ayudan a adaptarnos al entorno.

Veamos el MIEDO como ejemplo:

El miedo es posiblemente la emoción que más estamos sintiendo en esta situación, y es lo normal cuando nos enfrentamos a algo desconocido.

Piensa que el miedo es una emoción adaptativa. Pero ¿Qué significa esto? Significa que el miedo es nuestro amigo, nos ayuda a ponernos a salvo. Es una reacción inmediata de huida o lucha. El MIEDO nos ayuda a tomar conciencia del peligro, empujándonos en este caso a quedarnos en casa para proteger nuestra salud y la de otras muchas personas.

Entonces, ¿si tengo MIEDO, y lo afronto sabiendo que es un amigo que me está avisando de un peligro, y le hago caso, haciendo únicamente lo que está en mi mano y puedo controlar, que es quedarme en casa para combatir al COVID19 …?

Imagen que contiene dibujo

Descripción generada automáticamente

SÍ, ESO MISMO, ERES UN/A VALIENTE Y…  ¡TE HAS CONVERTIDO EN UN

SUPERHÉROE!

Te has enfrentado a tu miedo, y además lo has hecho demostrando tener EMPATÍA y SOLIDARIDAD, dos valores sociales que distinguen a las buenas personas del resto.

¡NORMALICEMOS LAS EMOCIONES!