Hemos vivido recientemente el Eurobasket Femenino, con una selección española de jugadoras únicas orquestada por un genio como Lucas Mondelo. El seleccionador español es todo un ejemplo de liderazgo de alto rendimiento bien ejercido: aúna las condiciones más favorables para crear un perfecto clima grupal, una productividad y una cohesión de grupo idóneas; consiguiendo, como él mismo dice, que la selección actúe como un verdadero “equipo” y no como una selección, cosa al alcance de muy pocos dado el escaso tiempo de convivencia y preparación que tienen las selecciones nacionales en cualquier deporte. El trabajo de Lucas Mondelo genera un campo de fuerza, que hace que todos los integrantes del equipo, jugadoras, entrenador y cuerpo técnico, permanezcan en él unidos al unísono ajenos a cualquier elemento externo o contratiempo interno.

Hemos podido disfrutar una vez más a un equipo cohesionado que refleja sacrificio, esfuerzo, pasión, entrega, compromiso, respeto mutuo, sensación de pertenencia, donde cada una tiene su rol, y donde las ausencias importantes lejos de restar suponen un plus adicional de motivación y superación. Al fin y al cabo, esto es de lo que va un EQUIPO, donde cada miembro es importante, pero nadie imprescindible, y solo un EQUIPO y no la suma de individualidades es capaz de mantenerse en la cima tanto tiempo como lo lleva consiguiendo nuestra selección femenina de baloncesto. Una explosión de valores del deporte y de la vida en las manos, en la piel y las miradas de unas jugadoras que hacen magia en la cancha disfrutando de cada partido, y disfrutando con lo que hacen una y otra vez como si fuera la primera o última vez, porque solo ellas saben el sacrificio y lo duro que ha sido el camino para llegar hasta donde están.

Estas jugadoras representan los valores del deporte y son iconos para un público muy diverso que las admira y se siente muy orgulloso de sus trayectorias.

Equipo y coraje. Cada jugadora con su rol y sus tareas bien definidas y desarrolladas. Lucas Mondelo destaca por su capacidad de mantener la fuerte motivación en sus jugadoras, y lo consigue con un establecimiento de objetivos y roles bien definidos. Cada jugadora tiene muy claro su papel en la cancha y fuera de ella. Esa certidumbre es una fortaleza mental para cada jugadora que sabe perfectamente cuál es su papel en cada momento. Su liderazgo está dirigido a pensar-sentir-actuar: “pensamientos positivos generan emociones positivas y todo ello desemboca en actuaciones positivas”.

Por citar a algunas de las jugadoras y apelar a sus claves psicológicas, merece mención especial a Laia Palau. Laia es todo un modelo a seguir por su gran inteligencia dentro y fuera de la cancha, esfuerzo, compromiso, una jabata de la motivación y del liderazgo natural, y con la suficiente humildad para transmitirlo además predicando con el ejemplo. La capitana es un pilar fundamental para sus compañeras, su mayor fortaleza mental queda reflejada en su rol de líder, una líder que empuja, que levanta y que atesora las bondades del trabajo en equipo. Impacta emocionalmente en los corazones de sus compañeras, además de ser un gran apoyo para ellas dentro y fuera de la cancha.

En la otra cara de la moneda, me refiero por juventud y proyección de futuro, está Astou Ndour, que ha demostrado que por encima del desarrollo individual y personal, está el afán y sus ganas de ser una ayuda y apoyo para la selección. Escucha y asume los consejos de sus compañeras, y en especial su buena amiga Nicholls, el corazón guerrero e incombustible de este equipo. Esa humildad es de las mayores cualidades intrapersonales del alto rendimiento. “Se juega como se vive”, dice el gran Pep Marí, y Astou refleja esto en su juego y en su vida. Luchadora y seria en su trabajo, se ha convertido sin pretenderlo y por méritos propios en un pilar importante de esta selección. Y aunque a veces, a pesar de su capacidad de concentración los nervios la desestabilicen un poco, ella sigue en su empeño de querer ayudar a sus compañeras y es capaz de retomar el control mental rápidamente.

La gran Anna Cruz es ejemplo de disfrute y pasión, JUGONA. Detrás de esa manera de jugar llena de fuerza y rigor, hay una gran dosis de diversión. La gestión del disfrute es una condición necesaria para el alto rendimiento.

Las podría mencionar a todas destacando y analizando las virtudes que atesoran en cuanto a claves psicológicas del rendimiento deportivo y de equipo, pero tendría que escribir un libro en vez de una entrada de blog para hacerlo con el rigor y extensión que merecería. Así que por lo menos quiero mencionarlas a todas: la superclase con compromiso de peón de Marta Xargay;  la capacidad de trabajo, sacrificio y la perfecta ejecución de las órdenes del entrenador en la cancha por el bien del grupo de Laura Gil; el talento y capacidad de asumir responsabilidades de Silvia Domínguez; la concentración, intensidad y excelente gestión del disfrute de Cristina Ouviña; la energía, el entusiasmo y la humildad de Queralt Casas; la elegancia y tranquilidad de Tamara Abalde, la profesionalidad y ejemplo de rol bien asumido de María Pina y el afán de superación y adaptación de una debutante de la clase de Andrea Vilaró.

Hay que considerar que nuestro oponente principal en el alto rendimiento es uno mismo: el individuo compite consigo mismo todo el tiempo y busca superar sus propias marcas, porque no le alcanza con vencer al adversario del momento. El resultado es importante; sin embargo, no es el único indicador de importancia. Para conducir hacia el alto rendimiento, es muy importante tener definidos con claridad diferentes objetivos de rendimiento y resultado para la gestión de cada miembro del equipo, cosa que Lucas Mondelo y todo el cuerpo técnico de esta selección hacen a la perfección. El individuo de alto rendimiento no cae, y si cae, rápidamente se levanta. La perseverancia y persistencia definen el alto rendimiento. Su objetivo no puede ser sólo ganar, sino rendir de la mejor manera y si se gana pues mejor.

El alto rendimiento es el 100 % de esfuerzo al servicio del cumplimiento del objetivo. Nada se realiza probando o con la mitad de las fuerzas y requiere aprender a usar el 100 % de la energía disponible en pos del logro y crecimiento. Estas mujeres han demostrado que están al 100% de compromiso, energía, esfuerzo e ilusión, y por eso, y solo por eso, han sido capaces de hacerlo una vez más, y sin ninguna duda de que seguirán VENCIENDO LOS LÍMITES.