La genialidad de la recién estrenada película #soul de @pixar trata el complicado tema de la muerte, con un mensaje realista y de esperanza, en mi opinión.

La muerte es drama muchas veces; es dolor, es quebranto. Pero es inherente al ser humano y su existencia. Inevitable e incierto, aterrador y desconocido. Nos persigue desde el principio de los tiempos, y si hay o no algo después de morir, sigue siendo una incógnita para el hombre de este siglo.

La película hace de su trama un potente mensaje de la importancia de agarrar la vida, e intentar vivir lo más posible en el presente, sin supersticiones ni magias, o con ellas, pero vivir con consciencia en la realidad de hoy.

La vida es ahora, y es esa cualidad de incierta la que nos hace recapacitar y entender que lo único cierto que hay es el momento presente. Y por tanto hay que abrazarlo, valorarlo, cuidarlo y porqué no, disfrutarlo. No se trata de negar el pasado y el futuro. Porque el pasado nos ayuda a analizar los errores y a sumar aprendizajes y experiencias para aumentar la probabilidad de acertar. El futuro nos llena de ilusión y de retos. Aunque sea incertidumbre para casi todos, es también superación y metas.

Nos plantea la película, cuestiones que se debaten a diario en las mentes de casi todos; vivimos inmersos en obsesiones y ansiedades, prisas, estrés, angustia y miedo.

Por todos lados, ahora, nos hablan de las zonas de seguridad o de confort; que si tenemos que salir de ellas o que si para qué vamos a salir si dentro estamos bien, y es lo que hemos buscado toda la vida. Hay tanta diversidad de necesidades y tantos relatos como personas; lo que para ti es una cárcel para mí una liberación.

A veces me preguntan – ¿crees que debo salir de mi zona de confort? – Y yo digo, ‘pues “depende”.’ Todo es tan relativo…  Es cierto que a veces nos acomodamos, pero también que sufrimos en la incertidumbre. En definitiva, creo que no hay fórmulas. Cada persona tiene su propio guion de su vida.

Lo cierto es que a muchos nos cuesta parar, y por esto, la película, nos hace reflexionar si merece la pena pararse y plantearse si estamos aprovechando la vida, si estamos viviendo lo que realmente nos llena. Y sobre todo si estamos tranquilos con nuestras decisiones. Para los que vivimos en la inmensa fortuna de no tener que caminar kilómetros para obtener agua potable o no saber si mañana comeremos. Esto es otro nivel de preocupación y complejidad. Y deja nuestras vulnerabilidades como algo, como poco, superfluo.

Siempre digo que el mejor estado del ser humano es estar tranquilo. Lo leí una vez, no recuerdo donde, pero desde entonces se ha convertido en una de mis mayores aspiraciones. Y la pretendo para mí y para las personas con las que trabajo.

Imagen vía @javirroyo
Ilustración vía @javirroyo

Personalmente esta película me ha ayudado a quitarle algo de peso a este tema. En cierto modo, el saber que nos vamos a morir sí o sí ¿no debería contribuir a vivir más tranquilos? Ya nos gustaría…

La vida hace poco me ha puesto el duro reto de superar una pérdida. Y he aprendido muchas cosas sobre la muerte y el duelo.

En resumen, mi teoría es que no hay teorías, no hay fases; que el duelo es una proceso único e individual por lo que hay tantos tipos como personas. Que la muerte de un ser querido nos deja una huella perenne y quien se va, se lleva para siempre una parte de nosotros. Que el dolor forma parte de la vida y no se supera; se aprende a vivir con él.

Creo que nos falta más hablar del tema desde que somos pequeños, y si no lo hacemos es por esa tendencia que tenemos a anestesiarnos ante la realidad para que no escueza tanto. La realidad es que no nos enseñan (ni enseñamos) a sentir, películas animadas como “Soul”, “Up” o “Coco” son bonitas oportunidades para reflexionar y reconciliarnos un poco con el fantasma de la muerte.

THE END!