El pasado jueves fue 30 de mayo de 2019, día de Canarias. Este ha sido un jueves en toda regla. Se dice que el jueves es el del medio, es el adolescente de la semana, el que no está ni al principio ni al final, el que no es niño ni adulto, …, está en medio de la escala evolutiva.

Además de ser jueves, fue día de fiesta en nuestro querido archipiélago. Los días de fiesta siempre se agradecen, pero este fue un poco quiero y no puedo, porque con un día lectivo antes y después no daba mucho margen para hacer planes. Hubo quien hizo puente, pero muchos otros, como yo, no, porque  en mi caso, es un día menos de trabajo y me apetece más trabajar que no hacerlo para poner cuanto antes en marcha este nuevo proyecto, emoPSIón, que tan emoPSIonada me tiene.

Me faltan horas y días para hacer todo lo que quiero y tengo que hacer. Ando muy ocupada e ilusionada porque por fin puedo poner en marcha uno de mis grandes sueños: dedicarme a la psicología en mi propia consulta, en mi propio espacio (emoPSIón), y ayudar sin restricciones a personas que, como yo, necesitan a alguien que los escuche.

Mi deseo de que este proyecto funcione es imparable. Disfruto mucho estando en mi despacho y preparándome para recibir a todas las personas que decidan sentarse conmigo y abrir sus corazones.  Acudir a un psicólogo es un acto de generosidad enorme, pero también de valentía. Y no me refiero a mí, sino a todas aquellas personas que acuden a mí. Estoy deseando conocer a todos esas personas valientes a las que estoy dispuesta ayudar, porque más allá de los conocimientos y experiencias con los que cuento, mi vocación me garantiza el plus de que lo intentaré con todas mis fuerzas y cada día con la misma o más ilusión que el anterior.

En la consulta de un psicólogo se produce un beneficio mutuo, y no hablo del inevitable intercambio económico que se da en la relación psicoterapeuta-paciente/cliente (este tema del término paciente o cliente también merece una entrada de blog más adelante). Yo como psicóloga y como personas también recibiré ayuda de esas personas que vengan a mi consulta,  porque siempre se aprende de la gente, y confiar en mí y contarme sus percepciones, preocupaciones, miedos, ilusiones, etc., es un acto de dar, dar algo de sí mismos a la persona que tienes delante, es tan valioso o más que escuchar con el corazón y tratar de aliviar a esas personas valientes aplicando técnicas y herramientas para las que nos prepara la psicología. Valiente, creo que este puede ser un buen término: VALIENTE, relación psicoterapeuta-valiente.

Auditorio Alfredo Kraus – Las Palmas de Gran Canaria.

Así que hoy, me siento orgullosa de ser canaria y celebrar este día en mi tierra junto a mi familia, amig@s y paisanos, y más orgullosa y agradecida aún si cabe por la profesión que tengo, y por esta oportunidad de poder “explayar” mis conocimientos, mi sensibilidad, mi empatía, mis ganas de dar tranquilidad y mi afán por ser de ayuda. Ojalá pueda serlo para todos los que me otorguen ese regalo, les espero en emoPSIón.