En este tiempo de “parón” colectivo, los psicólogos en particular, y muchos otros profesionales en general, hemos aprovechado para sofocar la incertidumbre de la situación con formación constante; casi diría que continua, porque quien más o quien menos se ha estado formando, y no ha pasado una sola semana sin participar en alguna reunión tipo zoom, o en un webinar formativo.

Recientemente he tenido el placer de participar como ponente en las charlas para el cuerpo de entrenadores del CLUB BALONCESTO GRAN CANARIA. Sus entrenadores/as de cantera, y parte de los miembros de los equipos profesionales, escucharon con curiosidad y con interés, unas pinceladas sobre la Psicología Aplicada al Deporte. Así, además de los entrenadores de todas las categorías de formación, y directores deportivos, asistieron los entrenadores de Leb Plata y ACB:  Salva Camps, Asier Setién, Gabi Alonso, Agustí Julbe, y mi admirado campeón del mundo, Víctor García. Y por último, quiero destacar y agradecer también la asistencia de un enorme Javi Choren, todo un descubrimiento como profesional y como persona, creador del maravilloso Proyecto Suma+ , con el que deseo y espero colaborar y aportar mi granito de arena pronto. Javi, semanas después de esta sesión ya es para mí, además de un admirado profesional, un amigo. (Les invito a hacer click en el siguiente enlace y leer más sobre este proyecto: Ver Proyecto Suma+)

Publicación del evento en la cuenta de Twitter del C.B.Gran Canaria.

Mediante la realización de algunos ejercicios, iniciamos la sesión descubriendo la importancia de los primeros aprendizajes: los valores y el entrenamiento de destrezas psicológicas son las mismas en la base y en el alto rendimiento, con la única diferencia de que tenemos que adaptar la forma en las que se transmiten o entrenan, adaptándolos a la capacidad cognitiva del deportista según su edad. Por desgracia, nuestra cultura deportiva ha obviado, desde tiempos inmemoriales, que un deportista es una persona desde el minuto uno que coge una raqueta o golpea un balón y solos tendemos a ocuparnos de su parte mental y bienestar emocional cuando ya está en lo mas alto… y eso es en muchas ocasiones tarde.

Los principios del alto rendimiento son aplicables a cualquier actividad y a cualquier nivel, y éstos postulan que el equilibrio y la autorregulación emocional son básicos para lograr el rendimiento óptimo; por esto insisto en enseñar a los entrenados, cuanto antes, a conocer sus emociones, sus potencialidades y debilidades, sus habilidades y destrezas, y sus hábitos ya adquiridos por la experiencia.

El resto de la sesión transcurrió haciendo una analogía entre la psicología deportiva y un barco vikingo, inspirándome en mi ascendencia irlandesa y “vikinga”. Estos barcos, no eran los más avanzados ni fuertes de su época, pero tenían una ventaja competitiva y táctica respecto a los de otros pueblos conquistadores, su flexibilidad (clave en la psicología en general y en el alto rendimiento en particular). Un barco vikingo era capaz de “mantener su rendimiento más óptimo” en circunstancias normales pero también en circunstancias más adversas:  navegar o desplazarse más rápido que sus enemigos utilizando la vela y los remos a la vez; utilizar los remos para continuar ante la falta de viento; navegar marcha atrás sin tener que girar la proa, …, esconder la vela y navegar solo con remos para evitar ser vistos con facilidad al acercarse a la costa o hacer incursiones en ríos; poder navegar hasta la misma orilla o por ríos de poca profundidad dado el poco calado del barco, …, incluso desplazar los barcos por tierra usando troncos dado su ligereza, etc. En definitiva, con unas  características constructivas modestas y una apariencia rudimentaria, esta capacidad de poder navegar en cualquier circunstancia le convertía en barcos de alto rendimiento, frente a los potentes navíos de otras civilizaciones, que ante situaciones adversas de navegación no podían “rendir” (continuar navegando).

¿Qué queremos decir con todo esto? Pues que la psicología deportiva es precisamente eso, no nos convertirá en mejores en nuestra disciplina deportiva (de eso se encargará la genética, el talento, y el esfuerzo en el entrenamiento físico-técnico-táctico). La Psicología Deportiva, igualmente bien entrenada y con esfuerzo,  nos permitirá rendir a nuestro máximo nivel ante cualquier circunstancia, rendir de forma constante, ser nuestra mejor versión la mayor parte del tiempo, y seguir siendo nuestra mejor versión ante la adversidad y la presión de una competición, y esto, por seguro marcará la diferencia para incrementar las posibilidades de éxito.

La persona existe “antes” que el deportista. La persona es el casco y la vela de nuestro barco vikingo: los deportistas son personas, en etapas de formación y en la élite, por mucho que pensemos que en el alto rendimiento, las estrellas del deporte viven ajenos a los problemas y vulnerabilidades del resto de los mortales.

La psicología debe estar presente siempre; hablar de ESCUCHA y COMUNICACIÓN (e+c) es hablar de psicología, y no solo en lo que respecta a la forma en la que dar instrucciones, corregir, etc. tiene que haber comunicación y escucha más allá.  Ayudar a los jugadores/as a conocer y reconocer sus emociones, a sentir y a escuchar la respuesta de su cuerpo a esas emociones, sin tabú, sin menospreciar lo que sientan por ser niños/as-adolescentes, … psicología ni más ni menos, un aprendizaje imprescindible para el alto rendimiento, tanto en la vida como en el deporte.  Es lo que llamo trabajar el “Triángulo de las emociones”.

Ante una pregunta habitual de muchos entrenadores sobre qué hacer para lograr “llegar” a sus jugadores/as, podemos preguntarnos, ¿cuánto sabes, cuánto conoces de tus jugadores y de su entorno? Una simple pregunta antes de un entreno, ¿cómo estás? O ¿qué tal el día? Aprender a escuchar sin juzgar ni menospreciar los problemas de los menores; nos dará mucha información para entender las sensaciones, aciertos vs errores, falta de concentración u comportamientos de ese jugador/a concreto ese día, y seleccionar la mejor manera de comunicarse de forma efectiva. Como dice Pep Marí, la psicología hace trajes a medida, no uniformes.

Imagen que contiene foto, diferente, montón, varios

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Las emociones también se pueden/deben trabajar con dinámicas específicas. Por ejemplo con una «Baraja de Emociones».

Los valores serán el timón de nuestro barco vikingo, sin él no podremos controlar el rumbo. Los valores son el cómo, no todo vale. Los valores son en muchas ocasiones, por mi experiencia en el deporte base, eso a lo que todos apelan, pero que en la práctica se olvida por el afán de ganar, olvidando o desconociendo que educación y la formación, ayudan y mucho al éxito deportivo, y a la vida, pues al fin y al cabo, los entrenadores son educadores de personas.

No hay dudas, y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, los valores son sin duda un denominador común de la mayor parte de deportivas y equipos campeones duraderos que muestro como ejemplo a continuación.

Captura de pantalla de un celular con la foto de una persona

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Las claves psicológicas de la actividad deportiva, en este caso del baloncesto, serán el bajo calado de nuestro barco vikingo, la poca diferencia entre la proa y la popa, y la posibilidad de usar remos. El trabajo mental específico, ese que nos proporcionará las herramientas para rendir a nuestro máximo nivel a pesar de los imprevistos de la competición.

Tras dar algunas pinceladas sobre las principales variables psicológicas en el baloncesto, nos centramos en EL FOCO DE ATENCIÓN, en su importancia, así como en ejemplos de ejercicios y formas de trabajarlos e introducirlos en los entrenamientos, desde la base hasta en equipos profesionales, desde juegos muy simples como el “1,2,3” u otros, hasta técnicas de mindfulness.

A mi manera de verlo, el trabajo con el foco de atención es una variable fundamental para alcanzar el éxito deportivo, a la par con las habilidades técnicas y tácticas. Sólo cuando el jugador es capaz de mantener y focalizar la atención en la ejecución de la tarea, “controlar” los pensamientos y utilizar la distracción cognitiva, es cuando hay una optimización del rendimiento.

Está claro que esta “destreza” obedece a diferencias individuales, es decir, que habrá jugadores muy hábiles en cuanto a concentrarse y focalizar su atención y habrá otros mas susceptibles de dejarse llevar por pensamientos disruptivos, o centrados en el pasado o en el futuro, o anclados en el fallo que acaban de cometer. Los psicólogos decimos que la atención es un “músculo” mas y como tal se entrena.  Para ello, se practican ejercicios específicos que estimulan los diferentes tipos de atención implicados según el deporte.

Imagen que contiene sostener, tabla, firmar, hombre

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Después de todo el tiempo, cariño y humildad con la que preparé esta jornada, así como la admiración que tengo a mi Granca en general y a muchos de los participantes en particular, llegamos al final de la sesión con reflexiones, dudas y debates muy interesantes que introdujeron los/as participantes y que sin duda fueron enriquecedoras. A pesar de mi escasa experiencia en la divulgación, pues hasta hace apenas un año centraba todo mi tiempo al trabajo directo con deportistas, y la dificultad añadida, para mi, de hacerlo en el entorno online, me he sentido agradecida y satisfecha, con ganas de más, y con muchas fuerzas para seguir formándome, ganando experiencia, y divulgando psicología y sobre todo psicología aplicada al deporte.

¡Gracias GRANCA! ¡Vamos GRANCA!